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domingo, 29 de marzo de 2026

53 DOMINGOS


Hay películas que parecen chicas. Tres personajes, un departamento, una conversación. Fin.
Y sin embargo, algunas de esas películas terminan pegando más fuerte que cualquier superproducción. "53 Domingos" calza en ambas categorías. Y tiene una evidente "vibe" teatral, ya que está basada en la obra "Els 53 Diumenges" de Cesc Gay, quien también dirige y escribe esta adaptación de Netflix. Gay, conocido por "Truman", aquel film que juntara a Ricardo Darín con el actor central de la reseña que nos convoca - Javier Cámara - logra una adaptación muy prolija de su propia obra, jugando muy bien con las cámaras, los primeros planos, pero sin perder la frescura de los diálogos. Para ello cuenta con un elenco con años en "la vuelta": Javier Gutiérrez ("La Isla Mínima" / "Assassin's Creed"), Carmen Macchi ("Aída" / "Amor de Madre"), Alexandra Jiménez ("La Zona" / "100 metros").

La premisa es tan simple como incómoda: tres hermanos adultos se juntan para decidir qué hacer con su padre, que ya no puede valerse por sí mismo. Lo que debería ser una charla práctica se convierte rápidamente en una especie de ajuste de cuentas emocional. Claro...la tan necesaria charla no es fácil de llevarse a cabo, y ya sea por una cosa o la otra no parece haber demasiada voluntad de ninguna de las partes para juntarse.

La cámara no se esconde. Observa. Se queda. Y deja que los actores construyan el conflicto.
El resultado es una naturalidad que incomoda: interrupciones, silencios, miradas que pesan más que cualquier línea de diálogo. No parece ficción. Parece una discusión real, de esas que empiezan “tranquilas” y terminan sacando todo lo que estuvo guardado durante años.

Cada hermano tiene lo suyo: Natalia (Macchi), carga con el peso del cuidado, pero está cansada. Típicamente cultural, termina siendo la mujer quien se haga responsable (hasta de cortarle las uñas de los pies), pero ello ha ido minando su propia vida personal, no desde lo profesional, sino desde el amor y su tiempo. Víctor (Cámara) es el hermano "bueno para nada", resentido, y el primero en "pasar factura" a los otros dos. Pedro (Gutiérrez) es el hermano mayor. Vive en su mundo, codeado con gente de plata, y le cuesta juntarse con su hermano menor, ese tipo que a los 50 largos siguen buscando un trabajo estable como actor. 

La película nunca los juzga. No hay buenos ni malos. Todos tienen argumentos válidos… y todos muestran su cuota de egoísmo.

Ahí es donde aparecen los grandes temas que sostienen la historia: el cuidado de los padres en la vejez (el más obvio), responsabilidad vs conveniencia, los silencios y secretos familiares que eventualmente terminan saliendo a luz, el egoísmo cotidiano, el paso del tiempo, el amor (o desamor) familiar, y la falta de comunicación. 

El origen teatral se siente —y eso es tanto una fortaleza como una limitación.
Por un lado, le da una intensidad brutal a los diálogos y a las actuaciones. Por otro, hace que la película se sienta contenida, casi como si nunca terminara de romper del todo. No busca grandes momentos cinematográficos. No los necesita. Su apuesta es otra: hacerte sentir que estás espiando una conversación privada que no deberías escuchar

"53 Domingos" es una película que vive en los detalles, en las miradas y en lo que queda flotando en el aire después de cada frase. No es explosiva, pero sí profundamente incómoda… y por eso mismo, muy efectiva. El dilema moral de cómo cuidar de nuestros padres sin que esto se convierta en una carga, la relación - a veces infantil - entre hermanos, y la desigualdad de los roles familiares son elementos que quedan en la cabeza del espectador por un buen rato luego de terminar esta breve "dramedia". 


FICHA TÉCNICA:          
PAÍS: España
AÑO: 2026
GÉNERO:  drama / comedia
DURACIÓN: 78 minutos
GUIÓN: 8 /10  
DIRECCIÓN: 7 / 10
ACTUACIONES: 6 /10  

RATED: PG-10