Marvel...Disney...o...Marney...(llamalo como quieras) ha estado intentando reinventarse desde el mismísimo momento del lanzamiento de "WandaVision", con éxito variable y opinable. Me hace acordar por muchos momentos a mi cuadro de futbol en este campeonato: buenos primeros minutos, pero para el segundo tiempo se cae a pedazos. Te preguntarás cómo calza la metáfora futbolera acá.
Si el cine post-Avengers: Endgame quedó golpeado, las series en Disney+ son todavía más irregulares. Acá Marvel intentó expandirse, probar cosas nuevas… pero casi siempre con la misma red de seguridad: la fórmula. Hubo series que en gran parte cumplieron, saliéndose de lo esperado: la mencionada "WandaVision" cumplió con algo distinto; "Loki" prometió rompernos la cabeza con algo al estilo "Matrix" y de cierta forma lo hizo (la segunda temporada cambia bastante). Y hasta cierto punto "Hawkeye", sabedora de su pequeña escala, también. "Moon Knight" tuvo sus picos, y "The Falcon and the Winter Soldier" un primer episodio increíble, y luego basura propagandística y política. La lista es larga: "Agatha All Along" (quizás la que es más Disney, pero seguimos con el mensajito inclusivo que ya satura), "She-Hulk" que no logra dar con el tono del comic, "Ms. Marvel" (que no vi y por ende no voy a comentar), "Echo" (donde el personaje central es mujer, nativa americana, y sorda, con una pierna ortopédica - y sí, en el comic también es así - pero la elección no deja de tener una agenda política y sostenida); y por último "Secret Wars", que quizás fue la decepción más grande hasta ahora. Porque incluso cuando arrancan distinto, muchas terminan igual: desarrollo prometedor + cierre apurado + clímax de acción genérico.
"Wonder Man" no es otra serie que quiere ser distinta, ser una de capas y lejos del CGI; una serie sobre actores, ego, castings fallidos y el circo de Hollywood disfrazado de superhéroes. Y ahí, en ese terreno incómodo, es donde más brilla… y también donde más se tropieza.
La serie gira en torno a Simon Williams (Yahya Abdul-Mateen II - "Aquaman" / "El Juicio de los Siete de Chicago"), un actor venido a menos que intenta pegarla en Hollywood mientras esconde que, bueno… tiene poderes. Pero lo importante no son los poderes, sino el proceso: audiciones, frustraciones, decisiones actorales. Y eso es lo mejor que tiene: cuando baja el volumen superheroico y se convierte en un drama medio indie sobre el fracaso y la ambición, WonderMan se siente fresca.
En ese sentido, se despega bastante de cosas como "The Falcon and the Winter Soldier", que iba más directo al conflicto político y la acción, o "Moon Knight", que apostaba por lo psicológico pero sin salir del molde superheroico clásico. Acá el foco es otro. Más incómodo. Más meta.
Abdul-Mateen II es sólido. Tiene presencia y entiende el tono. Pero el cambio respecto al cómic (donde Simon Williams es blanco) queda medio colgado (otra vez la agendita). El cambio en sí es un problema - si bien a Marvel ya la ha salido bien antes (Nick Fury)— sino porque acá no suma demasiado a la historia. No hay una lectura nueva del personaje que justifique el giro. Entonces se siente más como decisión de estudio que narrativa (lo de Fury también lo era). Y eso contrasta, por ejemplo, con Loki, donde los cambios y expansiones del personaje sí enriquecían el universo, o incluso con Ms. Marvel, donde la identidad cultural era parte central del relato. Ahora, punto aparte: Ben Kingsley como Trevor Slattery es un éxito. Cada vez que aparece, la serie levanta.
"Wonder Man" quiere ser una sátira sobre Hollywood… pero a veces cae en lo mismo que critica. Hay momentos donde el discurso pesa más que la historia, y eso rompe la inmersión. Esto ya lo vimos en She-Hulk: Attorney at Law: una serie con ideas interesantes, pero que por momentos priorizaba el mensaje sobre la narrativa. En cambio, WandaVision lograba equilibrar mejor ese juego: tenía algo que decir, pero lo hacía a través de la historia, no por encima de ella. "Wonder Man" queda en el medio de esos dos ejemplos. Además, del comic original, la serie toma solo una parte: el actor frustrado.
Tiene cosas que funcionan: el tono meta (cuando no se pasa de rosca), la dupla actoral (especialmente Ben Kingsley), la mirada al “detrás de escena” de Hollywoo. Lo que no: ritmo irregular, decisiones de casting que distraen más de lo que aportan, momentos donde el mensaje pesa más que la historia
Si entrás esperando acción: no es por acá. Si entrás buscando algo distinto dentro del MCU: tal vez valga la pena.
FICHA TÉCNICA:
PAÍS: U.S.A.
AÑO: 2026
GÉNERO: drama / superhéroes / ciencia ficción
DURACIÓN: 6 x 30 minutos
GUIÓN: 6 /10
DIRECCIÓN: 4 / 10
ACTUACIONES: 8 /10
CGI: 7 / 10
RATED: PG-12

