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sábado, 25 de abril de 2026

WONDER MAN


Marvel...Disney...o...Marney...(llamalo como quieras) ha estado intentando reinventarse desde el mismísimo momento del lanzamiento de "WandaVision", con éxito variable y opinable. Me hace acordar por muchos momentos a mi cuadro de futbol en este campeonato: buenos primeros minutos, pero para el segundo tiempo se cae a pedazos. Te preguntarás cómo calza la metáfora futbolera acá. 

Si el cine post-Avengers: Endgame quedó golpeado, las series en Disney+ son todavía más irregulares. Acá Marvel intentó expandirse, probar cosas nuevas… pero casi siempre con la misma red de seguridad: la fórmula. Hubo series que en gran parte cumplieron, saliéndose de lo esperado: la mencionada "WandaVision" cumplió con algo distinto; "Loki" prometió rompernos la cabeza con algo al estilo "Matrix" y de cierta forma lo hizo (la segunda temporada cambia bastante). Y hasta cierto punto "Hawkeye", sabedora de su pequeña escala, también. "Moon Knight" tuvo sus picos, y "The Falcon and the Winter Soldier" un primer episodio increíble, y luego basura propagandística y política. La lista es larga: "Agatha All Along" (quizás la que es más Disney, pero seguimos con el mensajito inclusivo que ya satura), "She-Hulk" que no logra dar con el tono del comic, "Ms. Marvel" (que no vi y por ende no voy a comentar), "Echo" (donde el personaje central es mujer, nativa americana, y sorda, con una pierna ortopédica - y sí, en el comic también es así - pero la elección no deja de tener una agenda política y sostenida); y por último "Secret Wars", que quizás fue la decepción más grande hasta ahora. Porque incluso cuando arrancan distinto, muchas terminan igual: desarrollo prometedor + cierre apurado + clímax de acción genérico. 

"Wonder Man" no es otra serie que quiere ser distinta, ser una de capas y lejos del CGI; una serie sobre actores, ego, castings fallidos y el circo de Hollywood disfrazado de superhéroes. Y ahí, en ese terreno incómodo, es donde más brilla… y también donde más se tropieza.

La serie gira en torno a Simon Williams (Yahya Abdul-Mateen II - "Aquaman" / "El Juicio de los Siete de Chicago"), un actor venido a menos que intenta pegarla en Hollywood mientras esconde que, bueno… tiene poderes. Pero lo importante no son los poderes, sino el proceso: audiciones, frustraciones, decisiones actorales. Y eso es lo mejor que tiene: cuando baja el volumen superheroico y se convierte en un drama medio indie sobre el fracaso y la ambición, WonderMan se siente fresca.

En ese sentido, se despega bastante de cosas como "The Falcon and the Winter Soldier", que iba más directo al conflicto político y la acción, o "Moon Knight", que apostaba por lo psicológico pero sin salir del molde superheroico clásico. Acá el foco es otro. Más incómodo. Más meta.

Abdul-Mateen II es sólido. Tiene presencia y entiende el tono. Pero el cambio respecto al cómic (donde Simon Williams es blanco) queda medio colgado (otra vez la agendita). El cambio en sí es un problema - si bien a Marvel ya la ha salido bien antes (Nick Fury)— sino porque acá no suma demasiado a la historia. No hay una lectura nueva del personaje que justifique el giro. Entonces se siente más como decisión de estudio que narrativa (lo de Fury también lo era). Y eso contrasta, por ejemplo, con Loki, donde los cambios y expansiones del personaje sí enriquecían el universo, o incluso con Ms. Marvel, donde la identidad cultural era parte central del relato. Ahora, punto aparte: Ben Kingsley como Trevor Slattery es un éxito. Cada vez que aparece, la serie levanta.

"Wonder Man" quiere ser una sátira sobre Hollywood… pero a veces cae en lo mismo que critica. Hay momentos donde el discurso pesa más que la historia, y eso rompe la inmersión. Esto ya lo vimos en She-Hulk: Attorney at Law: una serie con ideas interesantes, pero que por momentos priorizaba el mensaje sobre la narrativa. En cambio, WandaVision lograba equilibrar mejor ese juego: tenía algo que decir, pero lo hacía a través de la historia, no por encima de ella. "Wonder Man" queda en el medio de esos dos ejemplos. Además, del comic original, la serie toma solo una parte: el actor frustrado.

Tiene cosas que funcionan: el tono meta (cuando no se pasa de rosca), la dupla actoral (especialmente Ben Kingsley), la mirada al “detrás de escena” de Hollywoo. Lo que no: ritmo irregular, decisiones de casting que distraen más de lo que aportan, momentos donde el mensaje pesa más que la historia

Si entrás esperando acción: no es por acá. Si entrás buscando algo distinto dentro del MCU: tal vez valga la pena.

FICHA TÉCNICA:          
PAÍS: U.S.A.
AÑO: 2026
GÉNERO:  drama / superhéroes / ciencia ficción
DURACIÓN: 6 x 30 minutos
GUIÓN: 6 /10  
DIRECCIÓN: 4 / 10
ACTUACIONES: 8 /10  
CGI: 7 / 10

RATED: PG-12

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sábado, 11 de abril de 2026

THE ABANDONS


Me la mencionó un amigo alemán y decidí darle una chance. Además, las presencias de Gillian Anderson ("X Files") y Lena Headey ("Game of Thrones") prometía bastante.

La historia nos lleva a Washington en 1850, un territorio fronterizo donde un grupo de personas marginadas —los “abandonados”— intenta construir algo parecido a una comunidad. La líder de este grupo es Fiona (Headey), una matriarca con mano de hierro, cuya devoción a su "familia" queda patente desde el minuto uno. Fiona es de esas mujeres forjadas en el Oeste, de voluntad inquebrantable, y capaz de tomar la justicia en mano propia. El grupo que lidera está lejos de ser el reflejo del pionero ideal: son sobrevivientes. Gente que fue expulsada, traicionada o simplemente olvidada, y que ahora tiene que arreglárselas en un lugar donde la ley no existe o, peor todavía, está del lado equivocado. Por otro lado tenemos a Constance Van Ness (Anderson - matriarca de la familia), una mujer adinerada, ambiciosa, la misma representación del poder heredado, y casi que dueña del pueblo.

El conflicto arranca cuando los intereses de los más poderosos (los Van Ness) empiezan presionan por tomar control de la tierra del rancho "The Abandons". Lo que parecía una lucha contra el entorno se transforma en algo mucho más complejo: una pelea por identidad, pertenencia y poder. Y ahí es donde la serie realmente se pone interesante, porque deja de ser solo un western para meterse de lleno en las tensiones humanas.

Lo que más destaca es el tono. Todo se siente pesado, denso, como si el aire mismo costara respirar. No hay decisiones fáciles ni personajes “puros”. Cada uno carga con su historia, sus culpas y sus contradicciones, y eso hace que muchas veces no sepas a quién apoyar. Esa ambigüedad moral es, probablemente, lo mejor que tiene la serie.

Visualmente acompaña perfecto: paisajes abiertos pero opresivos, mucho polvo, colores apagados… todo refuerza esa sensación de aislamiento y desgaste. Es de esas series donde el entorno no es solo fondo, sino parte del conflicto.

Ahora, no es una serie redonda. El ritmo a veces se vuelve irregular, con episodios que construyen mucho pero avanzan poco. Y eso puede jugarle en contra si entrás esperando algo más dinámico. Además, no es una historia que te lleve de la mano: hay que prestarle atención y bancarse cierta incomodidad. De hecho, me costó mucho "engancharme" con la serie. Además, si bien tiene cosas de un western hasta cierto punto esperables (familias enfrentándose por la tierra, el grado de violencia y el poco peso de la ley, el setting).también se nota cierto mensaje "woke": la enorme diversidad de personajes, la desigualdad de clases y géneros, que los dos personajes principales sean mujeres (lo cual no sonaría raro si no fuese un western)...en fin...

En el balance, "The Abandons" no busca gustarle a todo el mundo, y eso se nota. Pero justamente ahí está su identidad. La macana es que prometía mucho más de lo que termina entregando...y está el temita del final...mamá...En serio ese fue el final??? Le baja varios puntos.


FICHA TÉCNICA:          
PAÍS: U.S.A.
AÑO: 2025
GÉNERO:  drama / western
DURACIÓN: 7 x 45 minutos
GUIÓN: 6 /10  
DIRECCIÓN: 5 / 10
ACTUACIONES: 8 /10  
CGI: 7 / 10

RATED: PG-17

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miércoles, 28 de enero de 2026

ALL HER FAULT


Hay series que parten de una premisa tan simple que da miedo. "All Her Fault" es una de esas. Conocida también por estos lares como "Su Peor Pesadilla", esta joyita de Prime Video que contó con varias nominaciones a los Critic Choice Awards - y una ganadora, Sarah Snook (conocida por su rol en "Succession"). 

Un gesto cotidiano, una decisión tomada en piloto automático, y de pronto el mundo se quiebra. Lo que parecía un trámite más se convierte en una pesadilla...lo peor que te puedas imaginar. 

La historia juega con un terror muy específico: el de la vida real. No hay monstruos ni conspiraciones grandilocuentes; hay culpa, silencios incómodos y esa sensación asfixiante de que todo pudo evitarse… si tan solo. Y ahí está el mayor acierto de la serie: te obliga a ponerte en el lugar de sus personajes, a pensar qué harías vos, y a descubrir que probablemente harías lo mismo.

Snook interpreta a Marissa Irvine, una madre que llega a una dirección donde supuestamente se encuentra su hijo en una cita de juegos, para desayunarse que la mujer que allí vive no sabe nada de tal cita ni conoce a la persona que supuestamente le dio la dirección de ese lugar. De allí en más comienza una carrera contrarreloj para encontrar al pequeño Milo. Pero no te confundas. Esta serie no es sólo sobre un secuestro. 

Cada episodio refuerza una idea tan incómoda como reconocible: la culpa siempre recae sobre ella. La serie construye su tensión no solo desde el misterio, sino desde una lógica social muy clara: cuando algo sale mal en el ámbito doméstico, emocional o familiar, la primera pregunta implícita es “¿qué hizo ella?”. Y "All Her Fault" no esquiva eso; al contrario, lo pone en primer plano.

La mujer carga con la responsabilidad absoluta: por confiar, por decidir, por no verificar, por actuar “como se espera” que actúe. Sus errores son amplificados, diseccionados, juzgados con lupa. Cada episodio vuelve sobre esa culpa, la revisita desde distintos ángulos y la convierte en motor narrativo. No importa cuánto contexto haya, ni cuántas variables externas entren en juego: el relato siempre encuentra la forma de volver a señalarla a ella.

En contraste, la figura masculina aparece sistemáticamente exenta. El hombre puede estar ausente, desentendido, emocionalmente distante o directamente equivocado, pero rara vez es interpelado con la misma dureza. Su falta es circunstancial; la de ella, estructural. Él “no sabía”, “no estaba”, “no era su turno”. Ella debería haber previsto, anticipado, intuido. Ojo. No todos los hombres son así, y eso también queda claro en la serie.

Lo interesante —y perturbador— es que la serie no subraya esto de manera explícita. No hay discursos ni bajadas de línea. Está todo en el subtexto, en cómo reaccionan los demás personajes, en las preguntas que se hacen, en las miradas de reproche. Incluso el espectador cae en la trampa: también juzga primero a ella. También se pregunta qué hizo mal.

Ahí es donde "All Her Fault" se vuelve más filosa de lo que parece. Porque no solo cuenta una historia de culpa, sino que expone un mecanismo cultural: la maternidad, el cuidado y la responsabilidad emocional siguen siendo terrenos donde el margen de error femenino es mínimo, casi inexistente. En ese sentido, la serie funciona casi como un espejo incómodo. No acusa, no denuncia abiertamente, pero deja claro que la culpa no se reparte de forma equitativa. Y cuando termina el episodio, la pregunta no es solo qué pasó, sino por qué —una vez más— la culpa fue toda de ella (sea quien sea ella).

Narrativamente, "All Her Fault" se mueve con ritmo contenido pero constante. No necesita golpes bajos ni giros absurdos; prefiere construir tensión desde lo emocional, desde lo que no se dice, desde las miradas y las decisiones mal calculadas. Cada episodio agrega una capa más a la culpa y al desconcierto, y cuando querés acordar ya estás atrapado, haciendo teorías y dudando de todos.

Las actuaciones acompañan muy bien ese tono, sobre todo las de Dakota Fanning, Jake Lacy, y Michael Peña. Nadie sobreactúa, nadie busca lucirse de más. Todo está al servicio de una atmósfera incómoda, realista, casi cotidiana, que hace que el golpe sea más fuerte cuando llega.

¿Es una serie perfecta? No. Por momentos estira un poco ciertas situaciones y algunos conflictos podrían resolverse con una conversación honesta. Pero justamente ahí está su verdad: la gente no siempre habla cuando debería, y la culpa suele ser una pésima consejera.


FICHA TÉCNICA:          
PAÍS: USA / Australia
AÑO: 2025
GÉNERO:  drama / thriller
DURACIÓN: 8 x 60 minutos
GUIÓN: 9 /10  
DIRECCIÓN: 8 / 10
ACTUACIONES: 8 /10  

RATED: PG-17

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sábado, 10 de enero de 2026

EL ÚLTIMO SAMURÁI EN PIE


Un amigo alemán, con quien somos bastante afines en términos de literatura, series, y películas, me recomendó ver "The Last Samurai Standing" ("El Último Samurai en Pie"). Sus palabras mas o menos fueron: "Si te gustó El Juego del Calamar, y te gustan los samurais, esta serie es para vos." Y, bien podría reducirse a eso. De hecho, eso fue lo que sentí luego de ver el primer episodio. Sin embargo, luego vi que se iban agregando otros elementos (tiene algo de "John Wick" y un poco también de "The Last of Us"). Como le diría Shrek a Burro: hay capas como en una cebolla. Pero...las comparaciones, luego, primero dejame contarte de qué va la serie.

Año 1878, la Rebelión de Satsuma de Saigö Takamori contra la modernización japonesa ya pasó, y los samurais perdieron. La era Meiji está desarrollándose; Japón se occidentaliza, adopta nuevas estructuras, nuevas políticas, y el samurai como figura se vuelve obsoleto, y sus privilegios eliminados. Ya no se lo considera parte de una élite guerrera, y los señores feudales a quienes servían han desaparecido o transformado. Criados bajo las pautas del Bushido (un estricto código de honor), algunos prefieren la muerte antes que entregar su espada. Otros...especialmente aquellos con familia, tratan de sobrevivir como pueden. Para peor, el cólera afecta gran parte de Japón, mermando la comida, y siendo miles los fallecidos a causa de esta enfermedad. En este contexto - que fue real - se nos presenta a un samurái veterano, leyenda entre sus congéneres, con dos hijos afectados por cólera. Obligado a vender su espada por un poco de pan es cuando se topa con un aviso impreso instando a cualquier samurai que quede en la vuelta a participar de un torneo donde el premio serán 100 mil millones de yenes. Shujiro Saga (Jun'ichi Okada) no es un héroe idealizado ni una figura mítica: es un hombre cansado, marcado por decisiones pasadas, que se mantiene en pie por una única razón — el amor por su familia. 

El actor, cómo está dirigido y escrito su personaje, es uno de los grandes aciertos de la serie (que tiene varios). La actuación es contenida, austera, casi minimalista. No hay grandes monólogos ni frases diseñadas para el tráiler: todo se transmite desde el gesto, desde una mirada que carga más historia que cualquier diálogo. Esa contención le da una fuerza especial al relato y evita caer en el sentimentalismo fácil. Los personajes secundarios funcionan como contrapunto: algunos representan la adaptación al nuevo orden, otros la traición a los viejos valores, y otros simplemente la aceptación resignada de que el tiempo avanza sin pedir permiso. Y...como en "El Juego del Calamar", muchos personajes que nos generan simpatía, podrían no durar mucho en pantalla.

Hablando de la dirección, esta apuesta por un ritmo pausado, deliberado, que acompaña el espíritu de la historia. No es una película apurada, y tampoco debería serlo. Cuando la violencia aparece, lo hace sin glorificación: es breve, seca y profundamente triste. Cada enfrentamiento tiene peso narrativo y emocional. Hay lugar para grandes batallas? Sí. Ya en el primer episodio la hay. Y en el sexto también. Y alguna más por el medio. Y son soberbias. 

En lo visual, "The Last Samurai Standing" es sobria y elegante. La fotografía utiliza paisajes naturales, templos y espacios abiertos para reforzar la sensación de un mundo que se vacía. Los colores apagados y los tonos tierra subrayan esa idea constante de final de era, de despedida inevitable.

Más allá de la espada y la armadura, la película habla de algo universal: qué ocurre cuando los valores que te definieron dejan de tener lugar en la sociedad. Es un relato sobre la dignidad, la resistencia silenciosa y el costo de mantenerse fiel a uno mismo cuando todo alrededor te empuja a cambiar. Y es ahí donde más difiere con "El Juego del Calamar". No hay violencia gratuita, aunque sí haya quien pague para que los samurais se maten entre si. No se está en un lugar sin poder salir; hay un camino que recorrer. No hay avaricia por un premio. Hay la necesidad de ganar para sobrevivir, de demostrar que uno ya no es obsoleto.

"El Último Samurai en Pie" no es para todos los públicos, ni lo intenta. Es reflexiva, melancólica y profundamente humana. Y si...muy violenta. Pero para quienes disfrutan de historias sobre el final de una era, personajes que cargan el peso del pasado y películas que confían en el silencio tanto como en la imagen, esta es una experiencia que vale la pena.

Ya ansioso de que salga la segunda temporada!


FICHA TÉCNICA:          
PAÍS: Japón
AÑO: 2025
GÉNERO:  drama / horror / ciencia ficción / misterio
DURACIÓN: 6 x 50 minutos
GUIÓN: 9 /10  
DIRECCIÓN: 10 / 10
ACTUACIONES: 8 /10  
CGI: 10 / 10

RATED: PG-17

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viernes, 2 de enero de 2026

STRANGER THINGS Temporada 5 Final


Hay series que se terminan, y uno termina diciendo "Era hora!". Otras, que por más que se hayan vuelto repetitivas (y que perfectamente se hubiesen podido terminar 2 o 3 temporadas antes), una vez que no están, las extrañas. En lo personal, esto me sucedió con el "Arrowverse" (todos esas series del DCEU - "Arrow", "The Flash", "Supergirl", "DC Legends of Tomorrow", y alguna más) al cual le dediqué entre 400 y 500 horas de mi vida (Si! Calculale unos 588+ episodios). 

Y... hay series que cierran una etapa de la vida: "Friends", "The Big BangTheory", "Game of Thrones", y por supuesto... "Strangers Things". Si...obvio que tal vez en tu lista estén "The Sopranos","Vikings", "Breaking Bad", "Peaky Blinders" o alguna otra, pero bueno, se entiende a lo que voy, no?

La quinta y última temporada encara su recta final con una misión clara: atar todos los hilos, dar respuestas largamente postergadas y permitir que sus personajes —y nosotros con ellos— puedan, al fin, soltar. No es una temporada pensada para impactar con giros constantes, aunque sí para dejar un impacto duradero (y también algún mensajito de agenda social perfectamente evitable, o al menos, encarable desde otro lado). Esta temporada también está pensada para concluir, para mirar hacia atrás y resignificar todo lo vivido desde aquel primer episodio en Hawkins.

Como siempre, obvio que si no viste las temporadas anteriores, por acá te dejo esas reseñas(si...ya sé...la 2 nunca fue escrita..):

Temporada 1

Temporada 3

Temporada 4

Para esta quinta entrega el mundo ya no puede fingir normalidad. Lo ocurrido anteriormente dejó marcas visibles, físicas y emocionales, y la amenaza ya no es algo que se esconde en las sombras: es una consecuencia. La temporada se apoya fuerte en la ciencia ficción, explorando ideas como la materia exótica, los agujeros de gusano y una reinterpretación clave del Upside Down, que deja en claro que nunca fue exactamente lo que los protagonistas —ni el espectador— creían.

Este enfoque le da a la temporada un tono distinto. Hay menos terror inmediato y más construcción teórica, más explicación, más épica. La sensación constante es la de estar frente a un rompecabezas que finalmente empieza a mostrar la imagen completa; una imagen que, seamos honestos, es difícil de entender. Esa elección narrativa desemboca en un cierre controversial, con un tono más “rosa” de lo esperado para una serie que supo ser oscura y opresiva en sus comienzos.

Yendo a los personajes, huelga arrancar por Eleven (Once para nosotros). Creo que en muchos momentos de esta temporada el centro se aleja de ella, con los aciertos o errores que esto pueda tener. Eleven enfrenta las consecuencias emocionales de todo lo vivido y su viaje es menos físico y más identitario. Es una conclusión coherente para un personaje que siempre cargó con el peso de ser “la solución”. Ahora, hablando del físico, los cambios físicos - y alguna cirugía de por medio - parecen haberle quitado expresividad. También su rol ha cambiado un poco, ya se pasó de un "no obliguemos a El a enfrentarse con Vecna" a "dale su recarga alimenticia y que vuelva a la lucha". Parece también que hubiese cierto retroceso en la relación entre ella y Hopper.

Mike asume un rol más maduro, lejos del chico impulsivo de las primeras temporadas. Esta vez su conflicto pasa por liderar sin controlar, por aceptar que crecer también implica dejar ir. Su desarrollo conecta directamente con el eje emocional de la temporada.

Dustin, de cierta forma, siempre fue el corazón del grupo, aquel que se mandaba las macanas, pero también el que más expresaba. El corazón del grupo sigue intacto. Su arco está atravesado por la pérdida y por la necesidad de honrar lo que ya no está, sin perder la capacidad de asombro que siempre lo caracterizó, y sin él, el grupo hubiese sido incapaz de idear un plan en casi ninguna temporada.

Probablemente uno de los personajes con mayor crecimiento silencioso es Lucas, quien enfrenta decisiones difíciles y demuestra que la valentía no siempre es frontal. Su recorrido habla de responsabilidad emocional y de hacerse cargo, incluso cuando duele. Su amor por Max es el más honesto y "jugado" de los que se ven. Carta clave para ese personaje. Sin entrar en detalles, su presencia en la temporada es fundamental desde lo simbólico. Max representa el trauma, la fragilidad y la lucha interna. Su arco no es de acción, sino de sanación.

Will vuelve a ocupar un lugar central, no desde el misterio sino desde la sensibilidad. Es el personaje que mejor encarna el fin de la infancia, la nostalgia y la dificultad de cerrar ciclos. Su desarrollo es sutil, pero profundamente emotivo. Hay una escena muy debatida - y que acompaña el episodio con peor rating de las 5 temporadas! - y es cuando Will declara su homosexualidad (algo que se venía manifestando, mínimamente, desde la tercer temporada). Y la verdad sea dicha, se podría haber encarado de mil maneras distintas, y ésta no fue la mejor. Lució más como una declaración comunitaria que como una confesión, si bien la actuación de Noah Schnapp aquí es sublime. 

En cuanto a los otros personajes, bueno, Steve deja de buscar su redención. Ya hizo las paces consigo mismo, y ahora sólo queda que las haga con Jonathan. Su arco es una despedida elegante de uno de los favoritos del público. Nancy aquí está convertida en una pequeña "Rambo", y este giro si que "puajj". Lo más interesante es una conversación "in extremis" que tiene con Jonathan y su futuro como pareja.

Con muchos minutos de pantalla - demasiados para un personaje secundario - Robin sigue encarnando la frescura y empatía, pero con mayor profundidad emocional. Va a ayudar en su camino a Will, y tendrá parte vital en un relato final (oopss...spoiler?)

Finalmente nos encontramos con los adultos: Joyce y Hopper. Sus arcos hablan de segundas oportunidades, de reconstrucción y de aprender a vivir después del trauma. 

Claro, no nos podemos quedar con esto. Hay que destacar la participación de Brett Gelman ("Metal Lords") como Murray y la de Jamie Campbell Bower ("Cazadores de Sombras") como Vecna / Henry. Lo de Linda Hamilton ("Terminator")..bueh...muy, muy debatible.

Mencionar que, obviamente, las referencias ochenteras siguen presentes, pero ya no son el motor. La música, funciona sólo de a ratos,y tiene una menor preponderancia que antes. Es 1987 viejo...tenés temazos de rock como "Living on a Prayer" de Bon Jovi, "Wild Side" de Mötley Crüe, o "Welcome to the Jungle" de los Guns...cualquiera de ellos cuajaría divinamente. No querés rock? Tenés "Bad" de Michael Jackson, "With or Without You" / "I Still Haven't Found" de U2, Whitney Houston con "I Wanna Dance with Somebody" o incluso Madonna con "Open your Heart". Pero no...nada.

Por otrolado,el trabajo del cast es sólido y comprometido, y la sensación que deja el final es inevitable: vacío. Porque "Stranger Things" no solo cuenta una historia, sino que acompañó a una generación durante años. Vimos crecer a los personajes, pero también a los actores, y eso se siente.

La temporada 5 no busca asustar como antes. Busca cerrar. Y lo hace abrazando sus temas fundamentales: el coming of age, la amistad eterna, el legado, la superación de traumas, y la resiliencia.

Todo termina. "Stranger Things" incluída. Fue un gran viaje. Y seguir adelante también es parte de la historia.



FICHA TÉCNICA:          
PAÍS: USA
AÑO: 2016 - 2025
GÉNERO:  drama / horror / ciencia ficción / misterio
DURACIÓN: desde 75 a 130 minutos dependiendo del episodio
GUIÓN: 6 /10  
DIRECCIÓN: 8 / 10
ACTUACIONES: 9 /10  
CGI: 9 / 10

RATED: PG-16

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domingo, 21 de diciembre de 2025

LAS CUATRO ESTACIONES


"Las Cuatro Estaciones" es una de esas series que tengo en borradores desde hace meses y que nunca reseñé (pero como prometí, iremos poniéndonos al día). Con un reparto genial, es una serie que a priori parece liviana, casi inofensiva, pero que avanza con una precisión emocional bastante más afilada de lo que uno podría esperar. No busca impactar ni forzar conflictos: su apuesta es observar, escuchar y dejar que el paso del tiempo haga el trabajo pesado.

Basada en la película del '81, escrita, dirigida, y actuada por Alan Alda (M.A.S.H.) - quien acá (44 años después) tiene un pequeño rol como Don, el padre de Anne - la historia nos lleva por las relaciones, la maduración, y los cambios de 3 parejas de amigos bien distintas, que se juntan todos los años para vacacionar (siempre en distintas estaciones del año - algo en lo que ahondaré luego). Estas parejas son las de Kate (Tina Fey - "Saturday Night Live") y Jack (Will Forte - "MacGruber"), la de Anne (Kerri Kenney - "Reno 911!") y Nick (Steve Carrell - "The Office"), y la de Danny (Colman Domingo - "Lincoln") y Claude (Marco Calvani - "Los Borgia"). A medida que se dan las "juntadas" los problemas van surgiendo, siendo uno de los principales detonantes cuando una de estas se separa, y uno de los amigos comienza a llevar a su pareja, una chica mucho más joven que el resto. 

Steve Carell lidera el elenco desde un lugar contenido, lejos de la comedia explosiva que lo hizo famoso. Su actuación se apoya mucho en los gestos mínimos, las dudas y las contradicciones internas. Es un personaje que no se explica todo el tiempo, y eso lo vuelve más interesante. Carell entiende perfecto cuándo retirarse un paso y dejar que la escena respire.

Tina Fey es una de las grandes fortalezas de la serie. Se mueve con naturalidad entre el humor seco y la incomodidad emocional, aportando ironía sin romper el tono realista. Su personaje tiene capas, timing y una inteligencia emocional que evita cualquier caricatura. No roba escenas: las construye.

Colman Domingo eleva cada aparición. Tiene presencia, calidez y una humanidad que le da peso a las conversaciones más simples. Su actuación transmite experiencia de vida, incluso cuando el guion no subraya nada. Es de esos actores que mejoran una escena solo con estar ahí.

Will Forte juega un rol clave desde un registro más bajo y menos excéntrico de lo habitual - si bien con un sinnúmero de TOCs llamativos -. Acá no está para la risa fácil: su trabajo es sutil, incómodo por momentos, y muy efectivo para mostrar fragilidades masculinas sin necesidad de discursos. Es una actuación que crece con el correr de los episodios.

Marco Calvani, definitivamente el menos conocido del grupo, aporta una energía distinta, más emocionalmente expuesta. Su personaje funciona como catalizador de tensiones y preguntas que la serie quiere plantear. Calvani logra que esa apertura no resulte impostada, sino genuina y necesaria, si bien su personaje puede ser de a ratos un tanto estereotipado. 

Si te acordás, antes dejé un poco "colgado" el tema del nombre. Efectivamente inspirado en la música de Vivaldi, las 4 Estaciones hace además - como la música del compositor - referencia a los cambios en la vida, las relaciones, las revelaciones, el crecimiento, y la caída. La serie en sí está dividida en 4 arcos - uno por estación - comenzando por la primavera, con lo que esta conlleva: reinicio, renovación, y nacimiento (en este caso de conflictos o revelaciones). La serie termina en el invierno, con un giro inesperado, siendo tiempo de nuevas esperanzas para la primavera que se aproxima.

En lo técnico, la serie es sobria: fotografía naturalista, música bien medida y un ritmo deliberadamente pausado. No hay urgencia narrativa porque la historia no va de eventos, sino de vínculos, rutinas y pequeñas fracturas que se acumulan con el tiempo.

"Las Cuatro Estaciones" - con una temporada a estrenar en el 2026 - resulta una serie adulta, bien actuada y sin trucos. No te apura, no te explica de más, pero si entrás en su frecuencia, te deja pensando bastante después del último episodio.



FICHA TÉCNICA:          
PAÍS: USA 
AÑO: 2025
GÉNERO:  comedia / comedia romántica / drama
DURACIÓN: 30 minutos x 8 episodios
GUIÓN: 7 /10  
DIRECCIÓN: 9 / 10
ACTUACIONES: 8 /10
RATED: PG-16




domingo, 19 de octubre de 2025

EL FRENTE COSTERO


No te voy a mentir, la empecé a ver por Melissa Benoist ("Supergirl"). Luego descubrí que también actuaba Holt McCallany ("Mindhunter"), y ahí el tema se puso interesante desde lo actoral. 

La familia Buckley es prácticamente dueña de un pueblo costero en Carolina del Norte, donde posee barcos, el negocio pesquero, un restaurante, y le da trabajo a un montón de gente. Ante los problemas de salud del "patriarca" (McCallany), su esposa (Maria Bello - "Coyote Ugly") y su hijo (Jake Weary - "It: Chapter II") deben de tomar decisiones extremas para mantener el negocio familiar a flote, una de ellas es el tráfico de drogas utilizando sus propios barcos. Por su parte, Bree, la hija, intenta rehacer su vida y restablecer un vínculo con su hijo, luego de haber estado internado por problemas con el alcohol y las drogas. 

Desafortunadamente para los intereses de los Buckley, el negocio, que paulatinamente empezaba a levantar, se ve amenazado por la llegada de un nuevo "jugador": Grady (Topher Grace - "That 70s Show"). Grady quiere que Harlan y Cane (padre e hijo) trabajen para él, y no va a dudar en emplear ningún método para que esto ocurra.

Si bien la historia de la familia rica que está en crisis de perderlo todo no es nueva, si lo es el contexto pesquero y los dramas familiares al estilo "Dallas" o "Yellowstone" que ocurren en la interna. La complejidad de los personajes también ayuda, ya que hay varios de ellos que buscan una especie de redención. 

Que esté inspirada en la vida del creador, Kevin Williamson, también ayuda a darle profundidad y credibilidad a la historia. Las actuaciones, al menos de los personajes principales, son sólidas, así como el escenario. La serie va in crescendo lo cual es siempre positivo.

Por otro lado, es verdad que la temática no es nueva y puede palidecer al lado de series como "Ozark". El ritmo también puede ser un tema, ya que no es parejo, y en especial los primeros episodios son un tanto lentos. 

Es una buena recomendación si te atraen los dramas familiares intensos, de negocios turbios, con personajes con moral compleja y escenarios que no son glamorosos.

Si querés algo ligero, cómico, sin tanto peso emocional o sin decisiones morales profundas, capaz que esta serie no sea la ideal. Si preferís finales cerrados seguros, también puede que te quedes con ganas de más.


FICHA TÉCNICA:          
PAÍS: USA
AÑO: 2025
GÉNERO:  crimen / drama
DURACIÓN: 8 x 45 mins aprox
GUIÓN: 6 /10  
DIRECCIÓN: 5 / 10
ACTUACIONES: 7 /10
CGI: 6 / 10
RATED: PG-16




domingo, 31 de agosto de 2025

CHESPIRITO: SIN QUERER QUERIENDO


"Es que no me tienen paciencia!", "No contaban con mi astucia!", "Síganme los buenos!", "Se me chispoteó.", "Todos mis movimientos están fríamente calculados", "Lo sospeché desde un principio", "No hay de que-so nomás de papa", "Que no panda el cúnico!", "Pos pa que te digo que no, si sí" y...obviamente "Fue sin querer queriendo" son frases que han quedado adheridas a generaciones, todas provenientes de una única mente y un único show: "Chespirito".

Hay series que son parte del ADN de nuestra infancia, aunque nunca sepamos exactamente cuándo empezamos a verlas. Chespirito es una de esas. No hablo solo de El Chavo del 8 o El Chapulín Colorado, sino del programa como tal: un contenedor de sketches donde Roberto Gómez Bolaños construyó, ladrillo a ladrillo, un universo de personajes tan entrañables como absurdos. Personajes que llegaron al corazón de toda Latinoamérica...y porqué no, del mundo.

¿La fórmula? Un humor blanco, repetitivo y predecible… pero efectivo. Sabíamos que el Chavo iba a recibir un golpe, que el Chapulín se asustaría más que los villanos, que el doctor Chapatín hablaría de su “bolsa de papel”. Y aun así, lo esperábamos. Como escuchar un solo de guitarra que ya conocemos de memoria y nunca cansa.

No sé si te has dado cuenta, pero los niños, especialmente los chicos, gustan de ver el mismo episodio de dibujitos animados una y otra vez, leer el mismo cuento 800 veces, o que les repitas las mismas historias. Muchos estudios se han hecho al respecto, y ya sea por el "aprendizaje estadístico" (la necesidad de muchos ejemplos de lo mismo para identificar patrones y regularidades), por el "efecto aporte" (donde los chicos descubren cosas nuevas cada vez que repiten la misma rutina - sea el libro o la serie animada), por el "efecto bienestar" (esa serie o dibujito me hace sentir bien - ¿no nos pasa a los adultos con series como "Friends"? -), o simplemente por dominar la ansiedad y lograr la sensación de control sobre lo que "va a venir", esta necesidad de repetición es real. Yo no sé si Roberto Gómez Bolaños conocía esto, lo intuía, o fue directamente el ser preso de su propia fórmula (pues pa' que vamos a cambiar lo que funciona?). Lo cierto es que la repetición de rutinas, y la creación de personajes "reales" e identificables, en situaciones cotidianas, todos ellos llenos de fallas, fueron los ingredientes de la gran receta que llevó a "El Chavo del 8" y el resto de los personajes a un sitial de privilegio en el seno familiar, y en el colectivo social.

Pero la historia del programa también tiene su costado áspero. Las disputas internas y las decisiones personales de Roberto Gómez Bolaños dejaron huellas difíciles de ignorar. Su separación matrimonial y la posterior relación con Florinda Meza generaron no solo titulares, sino resentimientos dentro del elenco. Muchos apuntan a la fuerte influencia de Florinda como un factor que terminó por fracturar el grupo: decisiones contractuales polémicas, conflictos de egos y hasta compañeros que quedaron marginados. Lo que en pantalla parecía una familia unida, detrás de cámaras era un campo de tensiones que con el tiempo se hicieron imposibles de ocultar.

La serie de Max refleja todo esto, y son pocos los que salen ilesos. El propio Bolaños queda como un tipo encandilado con el éxito y el amor de una mujer 20 años menor, amigo de los amigos, genio creativo, y un soñador, que por avocarse al trabajo - y a su amante - deja a la familia de lado. Florinda Meza (aquí llamada "Margarita" ya que la verdadera Florinda no dio su consentimiento) es la gran arpía del show, la "parte aguas". Marcos Barragán (o como lo conocemos nosotros, Carlos Villagrán - "El Quico") es de los que peor parado queda (no en vano no participó de la producción de este show). María Antonieta de las Nieves (La Chilindrina) o Ramón Valdés (Don Ramón) son, sin tal vez, quienes mejor parados salen. Y por supuesto, Graciela Fernández (la primer esposa de Bolaños y madre del productor del show). La gran víctima de todo esto. Al menos en esta biopic.

Muchas de las actuaciones son superlativas: Pablo Cruz como Bolaños, Paulina Dávila como Graciela, Juan Lecanda como Barragán, o Miguel Islas como Valdés, son los primeros que se me vienen a la mente. Y esto mejora el producto, indudablemente.

Chespirito es como esa canción de los 70 que suena en la radio y no podés evitar cantar. Puede no ser la mejor, ni la más elaborada, y detrás de su melodía hubo más de un acorde disonante. Pero está ligada a vos de una forma que ninguna crítica —ni siquiera sus propias controversias— podrá borrar. Y te puedo asegurar que después de ver esta miniserie vas a querer ver "El Chavo" original...y seguramente, lo harás con ojos muy distintos.


FICHA TÉCNICA:          
PAÍS: México
AÑO: 2025
GÉNERO:  drama / biografía
DURACIÓN: 8 x 60 minutos aprox
GUIÓN: 7 /10  
DIRECCIÓN: 8 / 10
ACTUACIONES: 8 /10
RATED: PG-16






domingo, 3 de agosto de 2025

EL JUEGO DEL CALAMAR Temporada 3 (temporada final)


Si algo nos enseñó la primera temporada de "El Juego del Calamar" fue que la desesperación convierte a la gente común en peones de un espectáculo sádico; que la necesidad extrema de dinero puede llegar a ejercer una influencia tal en las decisiones humanas, que uno pierde la propia humanidad, empatía, y deja los valores de lado, pues, después de todo, es la supervivencia del más apto. La segunda lo llevó un paso más allá, con el protagonista convertido en una figura más ambigua, buscando justicia en un sistema injusto. La tercera entrega se mete de lleno en terreno pantanoso: el show es más grande, más perverso y más autoconsciente… pero ¿sigue siendo El juego del calamar?

La respuesta es un sí.

Obviamente, si no viste las temporadas anteriores, clickeá acá y acá por las otras dos reseñas.

De hecho, la temporada 3 no es tanto una nueva temporada sino la continuación de la segunda, y como tal comienza en el medio de algo: de una revuelta que se intentara al final de la predecesora. Pero, dicha revuelta armada que Gi-Hun planeó no salió como esperaba, ya que uno de sus supuestos aliados - Hwang In-ho, era en realidad "El Líder" del juego. Desmoralizado y abatido por el nefasto resultado de su intento de liberación, Gi-Hun se deja estar y ya no ve motivo para salir del juego. Esto llevará la acción y el centro de atención a otros jugadores y sus respectivas historias: Lee Myung-gi (333), el ex-influencer de criptomonédas que arruina económicamente a muchos; Kang No-eul, la desertora norcoreana ex-soldado (que trabaja como guardia), que tendrá una misión suicida al intentar detener la venta de órganos que se produce en la serie; Park Gyeong-seok, el padre que lo da todo por proteger a su hija; Kang Sae-byeok (067), otra desertora norcoreana que participa del juego para poder sacar a su familia de Corea del Norte; Im Jeong-dae, el veterano empresario que sigue obligando a los participantes a seguir concursando, caracterizado por su avaricia y su falta de códigos; Geum-ja y Yong-sik, madre e hijo que participan del juego sin saber que el otro estaba anotado; Cho Hyun-ju, la mujer trans, ex-soldado surcoreana, que termina siendo un eje para la supervivencia de varios; y por supuesto, Hwan Jung-ho, hermano del líder, y quien sigue en búsqueda de la isla. 

Los nuevos juegos son tan creativos como perturbadores. Hay uno que mezcla la lógica de los concursos infantiles con pruebas de resistencia física y emocional que dejarían perplejo a cualquier diseñador de escape rooms con problemas de empatía. La producción va al mango: cámaras lentas, sangre estilizada, y una música cada vez más irónica en su uso. Todo se siente más artificial, y quizás ahí está la gracia: es una crítica al espectáculo del dolor, pero al mismo tiempo, sigue siendo parte de él. Hay contradicción, y la serie no deja de sorprender. Los juegos siguen siendo el centro, y están magníficamente logrados; la única pena es que muchos personajes - de los carismáticos y de los otros - no llegarán muy lejos. 

Y sí, vuelven los VIPs. Y no, no mejoraron nada. Los actores siguen siendo una mezcla de cliché mal dirigido y diálogo de videojuego mal traducido. Si la idea era que fueran caricaturas grotescas del poder occidental, lo logran... pero por accidente. Rompen el tono cada vez que aparecen. Son el costado más flojo de una serie que se esfuerza en tensar el drama al máximo y que, cada tanto, se lo arruina con estos muñecos de cartón con voz de doblaje barato.

Vale la pena verla? Sí, si uno acepta que el juego ya no es sólo una alegoría social: es también un producto consciente de su éxito, que se mira al espejo con culpa pero también con vanidad. Hay crítica, hay humanidad, y hay espectáculo. No todo lo que intenta sale bien, pero lo que sale bien, pega fuerte. Y el final? Creo que el que tiene que tener. "El Juego del Calamar" es de esas pocas series que mantiene el nivel y supo cuándo darse un punto final. Y además, invita a la reflexión en un sinnúmero de ocasiones. En su conjunto, creo que no se puede pedir más.

 

FICHA TÉCNICA:          
PAÍS: Corea del Sur
AÑO: 2021-2025
GÉNERO:  drama / thriller
DURACIÓN: 6 x 60 minutos aprox
GUIÓN: 9 /10  
DIRECCIÓN: 8 / 10
ACTUACIONES: 9 /10  
CGI: 7 / 10
RATED: PG-16




domingo, 27 de julio de 2025

DIVISIÓN PALERMO Temporada 2


Después del fenómeno inesperado que fue la primera temporada (reseñada acá, por si no la viste) Santiago Korovsky tenía dos opciones: repetir la fórmula o romperla. La buena noticia es que eligió un poco de ambas. La segunda temporada de División Palermo no es solo una secuela: es una expansión. Del universo, del delirio y de la incomodidad.

La premisa inicial —una fuerza de seguridad inclusiva creada por conveniencia política— ya quedó atrás. Ahora la “división” es una especie de apéndice disfuncional del Estado, atrapada entre su propia inoperancia, un pasado que vuelve y una seguidilla de hechos policiales que nadie parece saber (o querer) resolver.

Korovsky sigue al frente como Felipe, el antihéroe cobarde, sensible y cada vez más desencajado. Su crecimiento personal es mínimo —gracias a Dios— y la serie lo sabe. Pero el verdadero acierto está en el resto del elenco, que esta vez pisa más fuerte y se permite brillar con autonomía.

La serie profundiza en algunos personajes secundarios, que ahora tienen motivaciones, contradicciones y conflictos propios. Hay más foco en los vínculos, en los códigos de barrio, en la violencia estructural, y también en el vacío existencial de vivir en un país donde nada funciona pero todo sigue.

El humor sigue siendo negro, pero ya no busca el golpe de efecto inmediato. Ahora la incomodidad viene por acumulación. Te reís, pero después te preguntás si deberías (bueno, sí, de acuerdo en que eso ya pasaba en la predecesora). 

"División Palermo" no intenta parecerse a nada más, aunque termina siendo un híbrido entre "The Office", "Brooklyn 99", "La Pistola Desnuda", y "Locademia de Policías". Es un producto raro, con ritmo propio, y equilibrio entre sátira política, humor absurdo y crítica social.

La segunda temporada tiene mejor ritmo, más locaciones y una narrativa más ambiciosa. Pero sigue teniendo alma de serie chica: los planos incómodos, los personajes al borde del ridículo y las escenas que se sienten improvisadas pero tienen una precisión quirúrgica.

Korovsky lo hizo de nuevo. Y esta vez, se animó a ir más lejos. Acertó en darle más cabida a otros colectivos, y se lo jugó a meterse en política desde otro ángulo. Acertó con la inclusión de algún actor de renombre (como Juan Minujín - "El Marginal") sin que esto le jugara en contra; sin que esta figura se robara la pantalla. Acertó en que la serie ni siquiera gire completamente en torno a él mismo, y acertó en darse menos tiempo de pantalla. Pierde sorpresa? Si...casi toda serie en su segunda temporada lo hace. Y sin embargo, resulta casi tan efectiva como la primera.


FICHA TÉCNICA:          
PAÍS: Argentina
AÑO: 2022 - 2025
GÉNERO:  comedia / crimen
DURACIÓN: 6 x 30 minutos
GUIÓN: 8 /10  
DIRECCIÓN: 8 / 10
ACTUACIONES: 6 /10
RATED: PG-12