Después de seis temporadas y dos películas, Julian Fellowes cierra definitivamente la historia con "Downton Abbey: El gran final", una despedida que, lejos de intentar reinventar la fórmula, decide abrazarla hasta las últimas consecuencias.
Hagamo un breve vistazo hacia atrás: Con la serie ya convertida en un clásico de la televisión británica, "Downton Abbey" dio el salto al cine sin traicionar su esencia. La historia gira en torno a la visita del rey Jorge V y la reina María a la abadía, un acontecimiento que pone a toda la familia Crawley y al servicio en estado de máxima alerta. Entre protocolos, viejas rivalidades, romances y algunos pequeños complots, la película funciona como un elegante reencuentro con personajes entrañables, ofreciendo una dosis de nostalgia, humor y emoción que recompensa a los seguidores sin alterar demasiado la fórmula que hizo grande a la serie.
La segunda película, "Downton Abbey: A New Era", ya había comenzado a preparar el terreno para este desenlace. Mientras una parte de la familia viajaba a la Costa Azul para descubrir el origen de una inesperada herencia, en Inglaterra la mansión se transformaba en un estudio de cine para una producción muda que terminaría adaptándose, casi sobre la marcha, a la llegada del cine sonoro.
Pero, por encima de todas esas historias, A New Era quedará en la memoria por un momento que cambió para siempre la saga: la despedida de Violet Crawley. La muerte del personaje interpretado por Maggie Smith ("Harry Potter" / "Cambio de Hábito") no solo significó perder a la dueña de las mejores frases de la serie; fue también el final simbólico de una época. La propia Smith ya estaba un poco cansada del personaje y de lo largo de los rodajes, pidiendo que "Por favor, la mataran de una vez!". En la vida real, la actriz fallece dos años después de esta segunda película.
"El gran final" nos traslada a los primeros años de la década del treinta. El mundo cambió, la economía ya no es la misma después del crack de 1929 y las viejas costumbres empiezan a resquebrajarse. Lady Mary (Michelle Dockery - "Godless") queda envuelta en un escándalo público tras el fracaso de su matrimonio, mientras la estabilidad económica de Downton vuelve a ponerse en duda. Una vez más, la gran pregunta es la de siempre: ¿cómo mantener viva una institución nacida para un mundo que ya no existe? Fellowes entiende perfectamente que el verdadero conflicto nunca fue la supervivencia de la mansión, sino la de sus personajes. Y por eso la película funciona mejor cuando deja de lado el melodrama y simplemente los observa convivir, discutir, equivocarse y despedirse.
Quien espere grandes giros o una revolución narrativa probablemente salga decepcionado, pero quien llegue buscando exactamente aquello que hizo grande a "Downton Abbey" encontrará dos horas de confort absoluto.
La fotografía continúa siendo exquisita. El vestuario es impecable. La música de John Lunn sigue emocionando con apenas unas notas. Y el enorme elenco demuestra una vez más por qué esta serie siempre fue un ejemplo de actuación coral. Dockery vuelve a sostener gran parte del peso dramático, convertida definitivamente en el corazón de la familia, mientras que Hugh Bonneville (Lord Grantham), Elizabeth McGovern (Cora), Jim Carter (Carson), Joanne Froggatt (Anna) y el resto del reparto ofrecen interpretaciones tan naturales que uno olvida que hace más de una década los conoció por primera vez.
Hay algo admirable en una franquicia que sabe cuándo terminar. En tiempos donde absolutamente todo parece preparado para un reboot, una precuela, un spin-off o una secuela inesperada, "Downton Abbey" decide cerrar su historia dejando la sensación de que el ciclo está completo. ¿Podrían seguir contando historias de los Crawley? Claro que sí. ¿Hace falta? Probablemente no. Y justamente por eso esta despedida funciona.
Al momento de elegir, me quedo con la serie. No creo que "El gran final" sea la mejor película de la trilogía, pero me resultó menos "traída de los pelos" que la segunda. Tampoco supera los mejores momentos de la serie. Pero sí consigue algo mucho más importante: ofrecer un cierre cálido, elegante y profundamente respetuoso hacia unos personajes que nos acompañaron durante quince años.
Quizá el mayor mérito de "Downton Abbey" siempre haya sido ese: recordarnos que las grandes historias no necesitan héroes que salven al mundo. A veces alcanza con una familia, un grupo de sirvientes, una casa inmensa y el paso inevitable del tiempo. Y cuando aparecen los créditos finales, uno entiende que no está diciendo adiós a una serie: está despidiéndose de un lugar al que siempre fue un placer volver (y a una casa que, en algún momento, nos gustaría visitar de verdad, aunque sepamos que estos personajes no estarán para recibirnos).
FICHA TÉCNICA:
PAÍS: Reino Unido / USA
AÑO: 2025
GÉNERO: drama histórico / romance
DURACIÓN: 123 mins
GUIÓN: 7 /10
DIRECCIÓN: 8/ 10
ACTUACIONES: 9 / 10
GANANCIAS: US$ 107.929.546
RATED: PG 7










