Bueno... parece que finalmente tenemos una temporada de "House of the Dragon" que empieza a justificar todo el asunto.
Después de una primera temporada que no me había terminado de convencer y una segunda que me había gustado un poco más - sin ser una locura -, llegamos a esta tercera temporada con la guerra civil Targaryen finalmente en marcha. Y acá sí. Hay guerra. Hay dragones. Hay traiciones. Hay muertos. Hay fuego. O sea... lo que uno esperaba de una serie llamada "House of the Dragon".
Uno de los grandes aciertos de esta temporada es que los personajes empiezan a transformarse. Rhaenyra, que en la temporada anterior había quedado demasiado dubitativa, vuelve a mostrar esa personalidad fuerte que tenía al principio. Aunque, claro... también empieza a cruzar algunas líneas bastante peligrosas. Y mientras Rhaenyra se vuelve cada vez más difícil de bancar, ocurre algo bastante curioso: Aegon empieza a caerme bien, algo impensado en la primer temporada.
Tom Glynn-Carney está excelente y probablemente sea una de las mejores actuaciones de la temporada. Lo mismo puede decirse de Ewan Mitchell como Aemond y, por supuesto, de Emma D'Arcy y Matt Smith (Rhaenyra y Daemon, respectivamente).
Y después tenemos los dragones. Muchos dragones.
Y cuando aparece Tumbleton hacia el final de la temporada, la serie finalmente se anima a hacer algo que venía prometiendo desde el primer episodio: una guerra a gran escala. La batalla cumple (en especial el ejército barbado del Norte) y probablemente sea uno de los mejores momentos que nos haya dado la serie hasta ahora.
Pero...No todo es perfecto. La famosa profecía de "The Prince That Was Promised" sigue apareciendo cada vez que puede, y a esta altura me parece que la serie confía demasiado en conectar todo con "Game of Thrones". El discursito de Rhaenyra ante un puñado de pueblerinos se antoja fuera de tono, innecesario - o mal enfocado - mal escrito, y lejos de la escala que cabría esperar de semejante declaración. Tal vez el punto más flojo. Conjuntamente con un personaje cuya diferencia con el libro no acabo de comprender: el de Myseria ("El Gusano Blanco" - Sonoya Mizuno - "Ex-Machina"). De pique, no tiene ningún romance con Rhaenyra. Cuota LGBT+?
La Danza de los Dragones como libro, a mí me emboló. Esa es la verdad. Desde ese arranque, no miro a la serie con el mismo interés que sí lo hice con "Game of Thrones" o incluso "El Caballero de los Siete Reinos", cuyo libro es en verdad entretenido. A pesar de esto, la serie al final levanta, y es claramente del mismo nivel que le segunda, y más entretenida. Tiene mejor ritmo, mejores conflictos, personajes que evolucionan y, fundamentalmente, pasan cosas. Y eso, después de algunos momentos de la temporada anterior, se agradece.
"House of the Dragon" sigue sin ser "Game of Thrones" (NUNCA lo va a ser), pero por primera vez siento que dejó de intentar serlo y empezó a convertirse en su propia serie.
Ahora sólo falta una cosa: Que no arruinen el final. Porque ya sabemos cómo termina esta historia. Y no es precisamente con una fiesta familiar.
FICHA TÉCNICA: PAÍS: USA AÑO: 2022 - 2026 GÉNERO: drama / fantasía DURACIÓN: 8 x 55 mins aprox GUIÓN: 6 /10 DIRECCIÓN: 7 /10 ACTUACIONES: 7 /10 CGI: 8 / 10
"Masters of the Universe" ("Amos del Universo"), o "He-Man", llamala como quieras. Esta es una remake de aquella de 1987 dirigida por Gary Goddard (relativamente conocido por aquellos años por una serie medio pelo llamada "Capitán Powers"), y protagonizada por Dolph Lundgren ("Rocky IV") y Frank Langella ("Frost / Nixon"). Y, si bien es remake, difiere en muchos aspectos.
Si uno creció en los 80, He-Man no era simplemente un personaje. Era una espada de plástico, muñecos por todos lados, una serie animada que parecía vendernos una nueva aventura cada tarde y, por supuesto, aquella frase que todavía hoy somos capaces de pronunciar con absoluta solemnidad: “¡Por el poder de Grayskull! Yo tengo el poder!”
En 1987, Cannon Films intentó llevar todo aquello al cine con Lundgren como He-Man y Langella como Skeletor. El resultado fue una película bastante extraña, con poco de Eternia, demasiado de la Tierra y un presupuesto que se notaba prácticamente en cada esquina. Para los fanáticos del cine de culto clase C puede funcionar; a mí no me gustó...ni siquiera a mis 12 años.
Treinta y nueve años después, Travis Knight —director de "Bumblebee"— vuelve a intentarlo. Y esta vez sí parece haber entendido algo fundamental: si vas a hacer una película de He-Man, queremos ver He-Man. OK. Puede haberle errado en otro montón de aspectos.
La nueva película comienza con Adam (Nicolas Galitzine - "La Idea de Tenerte") separado de su hogar y criado en la Tierra. Quince años después, y luego de mucho buscarla, encuentra la Espada de Poder, la cual lo conduce nuevamente hacia Eternia, donde descubre que su mundo está bajo el dominio de Skeletor (Jared Leto - "Dallas Buyers Club" / "Morbius"). Adam debe recuperar su identidad como He-Man y enfrentarse a Skeletor, acompañado por Teela (Camila Méndez - "Riverdale") y Duncan/Man-At-Arms (Idris Elba - "Mandela: Del Mito al Hombre"). Y acá aparece una de las grandes diferencias respecto de la película de 1987. Esta vez Eternia existe. Hay personajes, criaturas, armas, castillos, magia y toda esa estética exagerada que uno espera cuando escucha las palabras Masters of the Universe. La película no parece avergonzarse de su origen. Y eso, créanme, ya es bastante.
Porque uno de los grandes problemas de la versión de 1987 era precisamente que parecía tener miedo de ser una película de He-Man.
Si pensamos en diferencias, la primera que se nos viene a la mente es la de quienes interpretan al héroe: Lundgren vss Galitzine. Y acá tenemos que detenernos. Porque aunque la película de 1987 sea objetivamente una película bastante floja, hay algo que nadie puede quitarle a Dolph Lundgren: era lo más parecido a He-Man que se podía encontrar. El tipo tenía el físico perfecto. Alto, rubio, musculoso y con esa cara de señor que podía levantar una espada mágica y gritar “¡por el poder de Grayskull!” sin que nadie cuestionara demasiado la situación. El problema aparecía cuando tenía que hablar. Lundgren nunca fue precisamente un gran actor y la película tampoco le daba demasiado material para demostrar lo contrario.
Galitzine, en cambio, tiene bastante más capacidad interpretativa. Puede construir a Adam antes de transformarse en He-Man y eso permite algo que la película de 1987 prácticamente no desarrolló: la diferencia entre Adam y He-Man. Y acá está mi dilema. ¿Quién es mejor He-Man?Como actor: Galitzine. Como muñeco de acción salido directamente de la caja de Mattel: Dolph Lundgren gana por goleada. Es como comparar a un actor interpretando a Conan con Schwarzenegger. Hay cosas que se pueden actuar y otras que simplemente se tienen.Y Lundgren tenía la presencia física.
Pero si hay un duelo que me interesa todavía más es el de Langella vs Leto.Frank Langella fue probablemente lo mejor de la película de 1987. Su Skeletor era exagerado, teatral, casi shakespeariano. Y, paradójicamente, funcionaba precisamente porque Langella parecía entender que estaba interpretando a un villano de fantasía completamente desquiciado. Jared Leto tiene otra aproximación. Su Skeletor es mucho más espectacular visualmente y está integrado en un universo que finalmente se parece al de Masters of the Universe. Pero también es más consciente del tono de blockbuster moderno. Son dos Skeletors pertenecientes a dos épocas completamente distintas. Uno parece salido de una producción de fantasía de los 80. El otro parece salido de una película de superhéroes del siglo XXI. Cosa que, por otro lado, es de perogrullo.
¿Dónde gana la nueva versión? Porque no gana en los duelos de sus protagonistas (tampoco podemos decir que "pierde"), no gana en la banda de sonido, y tampoco gana en la historia. La versión de 2026 entiende que el atractivo de "Masters of the Universe" está precisamente en su universo. La Tierra existe porque forma parte de la historia de Adam, pero no se convierte en el escenario principal de la aventura. Y cuando finalmente llegamos a Eternia, la película empieza a jugar con aquello que durante décadas los fans habían querido ver en acción real. La espada. Grayskull. Skeletor. Teela. Man-At-Arms. Las criaturas. Los guerreros. Todo ese enorme cajón de juguetes que la película de 1987 tuvo que dejar prácticamente cerrado, por temas obviamente presupuestales.
La recepción crítica tampoco fue unánime, pero sí bastante más favorable que la del film original: actualmente ronda el 67% en Rotten Tomatoes, mientras que la película de 1987 quedó marcada por su fracaso crítico y comercial. No es la gran película, pero supera ampliamente muchas de las últimas producciones de Marvel. Es una película de aventuras y fantasía hecha para que uno se divierta viendo a estos personajes finalmente cobrar vida. Tiene momentos muy buenos, bastante humor y una enorme cantidad de referencias para quienes crecimos con los muñecos y la serie animada (y hasta un cameo del propio Lundgren).
A ver...tiene muchos aspectos que se podrían mejorar: cómo se hace ver a Man-at-Arms (borracho, perdedor, y un intento de alivio cómico que rara vez funciona), el propio Skeletor es mostrado "demasiado cómico", y mismo en el rubro, no se termina de definir si es para adultos o para niños. De guion viene "flojarda", y a los fans les van a faltar un par de personajes que, seguramente, notarán. A pesar de todo esto, se hace entretenida y un salto con respecto a su versión original.
PD.: A lo Marvel, estate atento a las escenas post-créditos.
Última temporada de una de las mejores series que ha dado la TV española en los últimos años. Una serie que, temporada tras temporada, supo ir en alza, aunque, esta cuarta se antoja apurada y no tan bien lograda. Detallo un poco las cuatro, y pará donde te hayas quedado, así no te auto-spoileas.
Hay algo bastante difícil de conseguir en una comedia: encontrar un grupo de personajes que, sin ser necesariamente simpáticos, resulten interesantes y divertidos. Y "Muertos S.L." lo consigue bastante rápido.
La serie nos mete en una funeraria familiar donde, obviamente, la muerte no es precisamente el problema principal. El verdadero conflicto está entre los empleados, la familia, las ambiciones personales y, especialmente, Dámaso, interpretado por Carlos Areces, que rápidamente se convierte en el alma de la serie.
El humor es bastante negro, pero nunca necesita recurrir exclusivamente al chiste fácil. Muchas veces la gracia está simplemente en ver cómo estos personajes toman decisiones completamente absurdas mientras intentan mantener funcionando un negocio dedicado, paradójicamente, a la muerte.
No todos los personajes funcionan igual de bien y algunos parecen estar todavía buscando su lugar, pero el conjunto resulta sorprendentemente fresco.
No es "The Office" en una funeraria, aunque tiene bastante de esa dinámica de oficina donde uno empieza a preguntarse cómo es posible que esta gente siga trabajando junta.
La segunda temporada mantiene prácticamente intacto el espíritu de la primera, pero consigue aprovechar mejor a sus personajes. Dámaso, Chemi, Nieves y compañía ya no necesitan presentación y eso permite que las situaciones sean más disparatadas sin tener que perder tiempo explicándonos quién es quién. Y ahí está probablemente la principal virtud de esta temporada: los personajes empiezan a ser más importantes que la propia historia. Una segunda temporada donde 6 episodios se antojan pocos.
Llegados a la tercera temporada, "Muertos S.L." ya no tiene que demostrar demasiado
Lo mejor es que la serie sigue teniendo esa sensación de comedia coral. Algunos personajes funcionan mejor que otros, obviamente, pero cada uno tiene su propia personalidad y eso evita que todo dependa exclusivamente de Dámaso. También se nota que los guionistas ya conocen perfectamente a sus personajes y saben hasta dónde pueden llevarlos. Hay situaciones bastante surrealistas, pero dentro de la lógica interna de la serie funcionan.
Para mi, junto a la segunda, las dos mejores temporadas, y otra vez, por desgracia, con sólo 6 episodios.
Y bueno... llegamos a la última temporada.
Y acá tengo que reconocer que tenía cierta curiosidad. "Muertos S.L." nunca fue una serie que necesitara grandes cambios para funcionar. Su gracia estaba justamente en esa pequeña funeraria, en sus empleados y en los problemas cotidianos llevados al extremo. El desafío era entonces bastante evidente: ¿cómo cerrar una serie sin convertirla en algo completamente diferente?
La respuesta de los Caballero es bastante coherente con lo que vimos anteriormente: no reinventar la serie, sino llevar un poco más lejos aquello que ya funcionaba.
La temporada vuelve a colocar en el centro la lucha por el control de la funeraria, y eso permite recuperar una de las mejores dinámicas de la serie: Dámaso intentando conseguir aquello que considera que merece, mientras alrededor suyo todo parece conspirar para que las cosas nunca salgan como él quiere.
Si hay algo que me gustó especialmente de esta temporada es que la serie sigue entendiendo que sus personajes son más importantes que la trama. "Muertos S.L." nunca necesitó una gran historia épica. Necesitó personajes que chocaran entre sí. Y cuando eso ocurre, la serie funciona. Chemi sigue siendo Chemi. Nieves sigue siendo Nieves. Nino sigue siendo Nino. Y el resto del equipo continúa aportando esas pequeñas historias paralelas que terminan construyendo el verdadero encanto de la serie.
Y por tercera vez, la temporada se hace muy corta. Dedicada a la memoria de Ascen López (Nieves), quien falleciera el 13 de Julio de este año, esta cuarta temporada puede contar con un final que puede ser impactante, pero que con la ironía que presenta, se me antoja el final perfecto.
"Downton Abbey" se convirtió, con el tiempo, en una de mis series favoritas. Y voy a confesar algo, la primera vez que intentamos verla con mi señora dejamos al tercer episodio. Luego le dimos otra oportunidad, y vaya acierto! De hecho, acabamos de verla por segunda vez, y ambos estamos completamente enamorados de la serie, que si no viste, te dejo por acá una reseña de hace uno años: Downton la serie
"Downton Abbey" es una de esas series que no destaca por su despliegue, efectos especiales, dramas casi imposibles, o escenas de acción. Ni siquiera por el humor, que, evidentemente es británico. Destaca por algo mucho más difícil: hacer que uno quisiera volver a visitar una casa y reencontrarse con personas que, de alguna manera, terminaron sintiéndose parte de la familia.
Después de seis temporadas y dos películas, Julian Fellowes cierra definitivamente la historia con "Downton Abbey: El gran final", una despedida que, lejos de intentar reinventar la fórmula, decide abrazarla hasta las últimas consecuencias.
Hagamo un breve vistazo hacia atrás: Con la serie ya convertida en un clásico de la televisión británica, "Downton Abbey" dio el salto al cine sin traicionar su esencia. La historia gira en torno a la visita del rey Jorge V y la reina María a la abadía, un acontecimiento que pone a toda la familia Crawley y al servicio en estado de máxima alerta. Entre protocolos, viejas rivalidades, romances y algunos pequeños complots, la película funciona como un elegante reencuentro con personajes entrañables, ofreciendo una dosis de nostalgia, humor y emoción que recompensa a los seguidores sin alterar demasiado la fórmula que hizo grande a la serie.
La segunda película, "Downton Abbey: A New Era", ya había comenzado a preparar el terreno para este desenlace. Mientras una parte de la familia viajaba a la Costa Azul para descubrir el origen de una inesperada herencia, en Inglaterra la mansión se transformaba en un estudio de cine para una producción muda que terminaría adaptándose, casi sobre la marcha, a la llegada del cine sonoro.
Pero, por encima de todas esas historias, A New Era quedará en la memoria por un momento que cambió para siempre la saga: la despedida de Violet Crawley. La muerte del personaje interpretado por Maggie Smith ("Harry Potter" / "Cambio de Hábito") no solo significó perder a la dueña de las mejores frases de la serie; fue también el final simbólico de una época. La propia Smith ya estaba un poco cansada del personaje y de lo largo de los rodajes, pidiendo que "Por favor, la mataran de una vez!". En la vida real, la actriz fallece dos años después de esta segunda película.
"El gran final" nos traslada a los primeros años de la década del treinta. El mundo cambió, la economía ya no es la misma después del crack de 1929 y las viejas costumbres empiezan a resquebrajarse. Lady Mary (Michelle Dockery - "Godless") queda envuelta en un escándalo público tras el fracaso de su matrimonio, mientras la estabilidad económica de Downton vuelve a ponerse en duda. Una vez más, la gran pregunta es la de siempre: ¿cómo mantener viva una institución nacida para un mundo que ya no existe? Fellowes entiende perfectamente que el verdadero conflicto nunca fue la supervivencia de la mansión, sino la de sus personajes. Y por eso la película funciona mejor cuando deja de lado el melodrama y simplemente los observa convivir, discutir, equivocarse y despedirse.
Quien espere grandes giros o una revolución narrativa probablemente salga decepcionado, pero quien llegue buscando exactamente aquello que hizo grande a "Downton Abbey" encontrará dos horas de confort absoluto.
La fotografía continúa siendo exquisita. El vestuario es impecable. La música de John Lunn sigue emocionando con apenas unas notas. Y el enorme elenco demuestra una vez más por qué esta serie siempre fue un ejemplo de actuación coral. Dockery vuelve a sostener gran parte del peso dramático, convertida definitivamente en el corazón de la familia, mientras que Hugh Bonneville (Lord Grantham), Elizabeth McGovern (Cora), Jim Carter (Carson), Joanne Froggatt (Anna) y el resto del reparto ofrecen interpretaciones tan naturales que uno olvida que hace más de una década los conoció por primera vez.
Hay algo admirable en una franquicia que sabe cuándo terminar. En tiempos donde absolutamente todo parece preparado para un reboot, una precuela, un spin-off o una secuela inesperada, "Downton Abbey" decide cerrar su historia dejando la sensación de que el ciclo está completo. ¿Podrían seguir contando historias de los Crawley? Claro que sí. ¿Hace falta? Probablemente no. Y justamente por eso esta despedida funciona.
Al momento de elegir, me quedo con la serie. No creo que "El gran final" sea la mejor película de la trilogía, pero me resultó menos "traída de los pelos" que la segunda. Tampoco supera los mejores momentos de la serie. Pero sí consigue algo mucho más importante: ofrecer un cierre cálido, elegante y profundamente respetuoso hacia unos personajes que nos acompañaron durante quince años.
Quizá el mayor mérito de "Downton Abbey" siempre haya sido ese: recordarnos que las grandes historias no necesitan héroes que salven al mundo. A veces alcanza con una familia, un grupo de sirvientes, una casa inmensa y el paso inevitable del tiempo. Y cuando aparecen los créditos finales, uno entiende que no está diciendo adiós a una serie: está despidiéndose de un lugar al que siempre fue un placer volver (y a una casa que, en algún momento, nos gustaría visitar de verdad, aunque sepamos que estos personajes no estarán para recibirnos).
FICHA TÉCNICA: PAÍS: Reino Unido / USA AÑO: 2025 GÉNERO: drama histórico / romance DURACIÓN: 123 mins GUIÓN: 7 /10 DIRECCIÓN: 8/ 10 ACTUACIONES: 9 / 10 GANANCIAS: US$ 107.929.546
Dos preguntas a responder de primera: no hace falta haber visto la saga anterior (con los mismos actores), aunque suma un montón - personalmente, había visto 2 de 3 temporadas y no tuve problemas con seguir estas dos de la nueva saga. Segunda pregunta: mejor de lo que esperaba, con cosas para mejorar, si, pero lejos de lo último ofrecido por Marvel en series, y para bien.
La primera temporada carga con un problema evidente: fue víctima de una producción caótica. Originalmente pensada como una serie con un enfoque más legal, con episodios autoconclusivos, centrados en el trabajo de Matt Murdock (Charlie Cox - "Boardwalk Empire"), un año más tarde (2023) se reformuló, ya que, según los directivos de Marvel no cuajaba con la esencia del héroe (se despidió a los dos showrunners iniciales - Matt Corman y Chris Ord - y se trajo a Darío Scardapane - guionista de "The Punisher" -. Se nota que hay ideas de dos series distintas peleando por el mismo espacio. A veces quiere ser un drama judicial, otras un thriller político y, cuando se acuerda, vuelve a ser la brutal historia del Diablo de Hell's Kitchen. El resultado es una temporada irregular, con episodios excelentes y otros que parecen simplemente estar ahí para conectar puntos. Aun así, el enfrentamiento ideológico entre Matt Murdock y Wilson Fisk (Vincent D'Onofrio) sigue siendo tan magnético como siempre, gracias a dos actores que parecen haber nacido para estos personajes.
Pero entonces llega la segunda temporada y todo hace clic.
Ya sin las cadenas de aquella producción accidentada, la serie recupera la identidad que convirtió a "Daredevil" en una de las mejores adaptaciones de Marvel, y en un reflejo más fiel de la obra de Frank Miller (creador, entre otras cosas, de "300" o "Batman: The Dark Knight"). La narrativa gana ritmo, las escenas de acción vuelven a sentirse creativas y violentas, y la historia recupera ese tono oscuro donde las decisiones pesan más que los golpes. No intenta copiar a Netflix: continúa ese legado. La mayoría de las críticas coinciden en que representa un salto de calidad respecto a la primera temporada, incluso si todavía hay quienes consideran que la serie original sigue siendo el techo del personaje.
Charlie Cox vuelve a demostrar que Matt Murdock es uno de los protagonistas más humanos del universo Marvel. No pelea porque pueda ganar; pelea porque no sabe vivir de otra manera. Y Vincent D'Onofrio sigue construyendo un Kingpin que da miedo incluso cuando habla en voz baja. Su duelo nunca fue solamente físico: es una batalla entre dos hombres convencidos de que solo ellos saben cómo salvar Nueva York.
Visualmente, "Born Again" también recupera personalidad. Calles oscuras, fotografía sombría y una violencia mucho más cruda que la media del MCU hacen que Hell's Kitchen vuelva a sentirse como un personaje más.
¿Es perfecta? No. Algunas subtramas todavía sobran y ciertos personajes secundarios quedan relegados. Pero cuando la serie pone a Matt y Fisk frente a frente, recuerda por qué Daredevil sigue siendo el mejor héroe urbano que Marvel ha llevado a la pantalla. Eso sí...me quedo con el traje original.
FICHA TÉCNICA: PAÍS: USA AÑO: 2025 - 2026 GÉNERO: ciencia ficción / superhéroes / aventura / drama DURACIÓN: 60 minutos x 9 episodios x temporada GUIÓN: 8 /10 DIRECCIÓN: 7 / 10 ACTUACIONES: 8 /10
Adaptar "Proyecto Hail Mary", novela finalista de los Premios Víctor Hugo del 2022 de Andy Weir (el mismo que escribiera "The Martian") parecía una misión casi imposible. Sin embargo, de la mano del guionista Drew Goddard, la misión siempre estuvo al alcance de la mano. El mismo Goddard, quien había trabajado en los guiones de "Cloverfield" y de "Guerra Mundial Z", ya lo había logrado con la propia "The Martian", aquella película estelarizada por Matt Damon. Gran parte de la magia de la novela de Weir está en el proceso científico, en el monólogo interno de su protagonista y en descubrimientos que funcionan precisamente porque el lector los vive a su ritmo. Sin embargo, la película consigue algo que parecía muy difícil: capturar el espíritu del libro sin sentirse como una simple traducción de sus páginas. "Proyecto Hail Mary" muestra que todavía se pueden hacer grandes películas de ciencia ficción que prioricen las ideas, los personajes y la emoción por encima del espectáculo vacío.Si te gustó "The Martian", éste es tu tipo de film. Y tienen muchos elementos en común: un hombre solo enfrentando la adversidad en el espacio, quien sobrevive en base a su ingenio, y que nunca pierden el optimismo. También como en "The Martian", la historia oscila entre lo que sucede ahora y los flashbacks que nos van explicando cómo el protagonista llegó a donde está.
Ryan Gosling ("The Notebook" / "Barbie") vuelve a demostrar por qué es uno de los actores más versátiles de Hollywood. Su interpretación mezcla humor, vulnerabilidad y una humanidad que hace que el personaje resulte cercano incluso cuando está resolviendo problemas que parecen sacados de un examen de física para genios. Nunca intenta convertirse en un héroe de acción tradicional; su fortaleza está en la inteligencia, la creatividad y la perseverancia.
Visualmente, la película es espectacular. El espacio transmite una inmensidad tan fascinante como aterradora, y los efectos especiales están al servicio de la historia en lugar de convertirse en un desfile de explosiones digitales. Cada escenario, cada diseño y cada detalle tecnológico ayudan a que el universo se sienta creíble. Pero donde el film realmente brilla es en su corazón.
Más allá de la ciencia, el viaje interestelar, y la amenaza inminente a la humanidad, la historia habla sobre la cooperación, la empatía y la capacidad de confiar en alguien completamente diferente a nosotros. Es una película optimista en una época donde la ciencia ficción suele inclinarse hacia futuros distópicos, en general, cargados de negatividad. Y ese optimismo nunca se siente ingenuo: se gana escena tras escena.
El humor también funciona muy bien. Nunca rompe la tensión, sino que sirve para hacer más humanos a los personajes y aliviar momentos de enorme presión. Es un equilibrio difícil de lograr, y la película lo consigue con bastante naturalidad.
¿Es perfecta? No del todo. Como suele ocurrir en este tipo de adaptaciones, algunos conceptos científicos se simplifican, otros muestran algunos errores (tal vez perceptibles más bien para el ojo científico, como algo que ocurre con la fuerza centrífuga que no corresponde exactamente a como debería darse en la realidad), y ciertos pasajes avanzan con más rapidez de la que los lectores del libro quizá hubieran preferido. También hay decisiones narrativas que sacrifican parte del desarrollo en favor del ritmo cinematográfico. Pero son concesiones comprensibles para una historia de estas dimensiones. Y a ver...hablamos de una película de más de dos horas y media.
Es emocionante, divertida, inteligente y sorprendentemente conmovedora. Tanto si leíste la novela como si llegás sin conocer absolutamente nada de la historia, la experiencia vale la pena.
FICHA TÉCNICA: PAÍS: USA AÑO: 2026 GÉNERO: ciencia ficción / buddy movie / aventura / drama DURACIÓN: 156 minutos GUIÓN: 9 /10 DIRECCIÓN: 8 / 10 ACTUACIONES: 8 /10
¿Te gustó "Stranger Things"? ¿Te va Stephen King? Entonces esta serie es para vos.
La premisa es brillante. Sam Cooper (Alfred Molina - "Spider-man 2" / "Frida") es un veterano que es obligado por Claire, su hija (Jena Malone - "Los Juegos del Hambre") a mudarse a un pueblo especialmente diseñado para gente de la tercera edad. Ella espera que su padre pueda encontrar un lugar en paz, con rutinas propias, que se haga de buenos amigos, y pueda dejar de lado lo que significó el trauma de la pérdida de su esposa. De pique a Sam le cuesta adaptarse. No quiere estar allí. Sin embargo, su vecino, Jack (Bill Pullman - "The Sinner"), lo "empuja" a juntarse con su propio grupo de amigos para que Sam al fin pueda integrarse. Reticente, Sam acepta, y termina pasándosela bastante bien. Sin embargo, empiezan a ocurrir sucesos imposibles de explicar. Lo que parece un simple misterio termina mezclando ciencia ficción, drama y un toque de terror, recordándonos que el heroísmo no tiene fecha de vencimiento.
Uno de los grandes aciertos es que nunca trata a sus protagonistas como personajes secundarios de la vida. Sus años, sus pérdidas y sus arrepentimientos son precisamente lo que los convierte en personas interesantes. Cada decisión tiene peso porque entendés todo lo que cargan sobre los hombros.
Visualmente, la serie apuesta por una atmósfera inquietante antes que por el espectáculo. No necesita abusar de efectos especiales para mantener la tensión. Prefiere construir un misterio que se cocina a fuego lento, dejando pequeñas pistas que invitan a seguir viendo "un capítulo más".
No todo es perfecto. En algunos momentos el ritmo puede sentirse pausado para quienes esperan acción constante, y hay episodios que priorizan el desarrollo de personajes sobre el avance de la trama. Sin embargo, esa paciencia suele verse recompensada.
"The Boroughs" demuestra que las mejores historias de ciencia ficción no hablan del futuro, sino de las personas. Una serie inteligente, emotiva y con personalidad propia, que encuentra originalidad donde pocos se animan a buscarla. Y sí...tiene mucho de "Strangers Things"...no en vano los Duffer Brothers son sus productores ejecutivos.
¿Qué pasa cuando encontrás 20 millones de dólares que pertenecen a gente muy peligrosa?
Esa es la premisa de "The Rip" (conocida por estos lares como "El Botín"), un thriller policial de Netflix que reúne nuevamente a Matt Damon y Ben Affleck, esta vez bajo la dirección de Joe Carnahan ("Infierno Blanco", con Liam Neeson, o la remake de "Brigada A" entre otras). La película sigue a un grupo de policías antinarcóticos de Miami que descubre una fortuna escondida durante un operativo. Lo que debería ser un gran golpe contra el crimen rápidamente se transforma en una pesadilla de sospechas, traiciones y paranoia.
Lo primero que funciona es la química entre Damon y Affleck. ¿Cuántas pelis van con estos dos trabajando juntos? Yo recuerdo haberlos visto a ambos, sin mucho tiempo en pantalla juntos, a aquel film de culto, super recomendado, de Kevin Smith, "Chasing Amy". De ahí para acá, un sinfín: "Good Will Hunting", "El Último Duelo", "Dogma", "Field of Dreams", "Código de Honor", en fin.. Después de décadas trabajando juntos (entre ellos y en la peli), transmiten una amistad creíble y una tensión que va creciendo a medida que la situación se complica. No hace falta que el guion explique demasiado: cuando empiezan a desconfiar el uno del otro, el espectador lo siente.
La película recuerda por momentos a "Heat" o a "Día de Entrenamiento", aunque sin alcanzar el nivel de ninguna de ellas. Su punto fuerte no es la acción sino la desconfianza constante. Cada personaje parece ocultar algo, y la pregunta deja de ser quién se quedará con el dinero para convertirse en quién va a traicionar primero.
Joe Carnahan maneja bien el ritmo durante buena parte del metraje. Miami luce sucia, peligrosa y sofocante, lejos de la postal turística habitual. Steven Yeun ("The Walking Dead") , Kyle Chandler ("Godzilla", "Bloodline") y Teyana Taylor ("Una Batalla tras Otra") aportan solidez al elenco secundario, aunque algunos personajes merecían más desarrollo.
¿Los problemas? El guion cae en varios clichés del género policial. Algunas revelaciones son previsibles y ciertos giros funcionan más por conveniencia narrativa que por construcción dramática. Incluso entre los críticos y el público las opiniones han estado bastante divididas: algunos la consideran un thriller muy entretenido, mientras que otros creen que desaprovecha una premisa excelente.
Sin embargo, "El Botín" sabe exactamente qué quiere ser: una película de policías, corrupción, lealtades rotas y tipos comunes enfrentados a una tentación imposible de ignorar. No reinventa el género, pero tampoco pretende hacerlo.
Una película ideal para una noche de viernes. Tiene tensión, buenos actores, un puñado de escenas intensas y suficiente misterio para mantenerte enganchado hasta el final. Quizás no termine entre las mejores películas del año, pero sí entre las más entretenidas para quienes disfrutan de los thrillers policiales clásicos.
Bueno, iba siendo ya hora de reseñar "El Encargado" en su cuarta temporada, y, por supuesto, si noviste las 3 anteriores, te dejo acá las reseñas de cada una de ellas: TEMPORADA 1, TEMPORADA 2, TEMPORADA 3
Hay una frase que se suele usar en televisión: "hay que subir la apuesta". El problema es que, a veces, se sube tanto que se pierde de vista dónde empezó el juego. Eso es exactamente lo que me pasó con la cuarta temporada de "El Encargado": pretende superarse de tal forma, que ya bordea lo ridículo, y terminó por "coparme" menos que cualquiera de las temporadas anteriores. Ya la tercera entrega había dejado en claro lo que se pretendía con ésta (claramente marcado en el final del último episodio). Ya el armado de "Soluciones Basurto" daba raro...como se estaba saliendo dentro de los cánones esperables. Me explico.
Las primeras temporadas funcionaban porque Eliseo era un personaje extraordinario dentro de un entorno ordinario. Un encargado manipulador, inteligente y capaz de mover los hilos de un edificio entero desde las sombras. Era exagerado, sí, pero siempre dentro de una realidad reconocible. Todos conocemos a alguien que quiere controlar todo lo que pasa a su alrededor.
En esta nueva temporada, sin embargo, la serie parece convencida de que la única forma de seguir adelante es hacer que Eliseo juegue cada vez en ligas más grandes. Lo que antes eran conflictos vecinales, disputas de consorcio y pequeñas conspiraciones personales termina escalando hasta niveles de poder que rozan lo absurdo. Incluso la figura presidencial entra en escena como parte de una historia que ya no parece interesada en los límites.
Y ahí encontré mi principal problema. No porque una comedia negra deba ser realista. Pero "El Encargado" - con sus exageraciones - , daba cierta posibilidad a que esas situaciones se pudieran dar. Cuando Eliseo empieza a influir en ámbitos cada vez más alejados de aquel edificio donde lo conocimos, la serie pierde parte de la magia que la hacía especial.
Lo curioso es que, pese a todo, sigo disfrutando verla. Quizás no tanto, pero todavía resulta entretenida.
La razón tiene nombre y apellido: Guillermo Francella. A esta altura ya no sé si es el personaje el que funciona o si es Francella haciendo que cualquier situación funcione. Hay escenas que sobre el papel deberían resultar ridículas, pero él logra sostenerlas con una mezcla perfecta de carisma, ironía y oscuridad.
La temporada tiene ritmo, momentos muy divertidos y varios giros que invitan a ver el siguiente episodio. Pero también deja la sensación de que la serie está atrapada en una escalera mecánica que solo puede subir. Y cuando todo es cada vez más grande, más importante y más exagerado, también se vuelve más difícil sorprender.
Quizás el mayor desafío para una eventual quinta temporada sea justamente ese: recordar que Eliseo era más peligroso cuando controlaba un edificio que cuando parece capaz de controlar un país.
FICHA TÉCNICA:
PAÍS: Argentina AÑO: 2022-2026 GÉNERO: comedia / drama / suspenso DURACIÓN: 7 x 30 minutos GUIÓN: 5 /10 DIRECCIÓN: 6 / 10 ACTUACIONES: 8 /10
Cuando uno escucha que una película está basada en una historia real de la Segunda Guerra Mundial, suele imaginarse algo solemne, dramático y lleno de discursos patrióticos. Guy Ritchie ("Snatch", "Lock, Stock & Two Smoking Barrels", "Rock'n'rolla") decidió ignorar todo eso y hacer exactamente la película que se le vino en gana: una mezcla de comandos suicidas, espías, explosiones, humor británico y nazis recibiendo cantidades absurdas de castigo.
La historia sigue a un grupo de agentes poco convencionales reclutados por Churchill para llevar adelante una misión secreta detrás de las líneas enemigas. Este grupo es bastante especial: el Mayor Gustavus Henry March-Phillipps (Henry Cavill - "The Witcher"), el Mayor Anders Lassen ("Reacher"), el Mayor Geoffrey Appleyard ( Alex Pettyfer - "I am Number 4"), la agente Marjorie Stewart (Eiza González - "Godzilla vs Kong") entre otros. Está inspirada en la Operación Postmaster, una operación real que ayudó a sentar las bases de las fuerzas especiales modernas (aunque si ves la película, no parece para nada real...así de disparatada la versión de Ritchie). Pero bueno...tampoco pretende ser una reconstrucción seria: lo mejor (o lo peor) de la película es que nunca pretende ser una reconstrucción histórica rigurosa. Desde el primer minuto queda claro que esto es una aventura bélica estilizada.
El mencionado grupo de "élite" es reclutado para una misión secreta detrás de las líneas enemigas. Su objetivo es sabotear las operaciones nazis en el Atlántico mediante métodos poco convencionales, en una operación tan arriesgada que el gobierno británico negará cualquier relación con ellos si algo sale mal.
Guy Ritchie aplica su sello habitual: personajes extravagantes, diálogos rápidos, mucha actitud y secuencias de acción filmadas con energía. El problema es que, como ocurre en varias de sus películas recientes, el estilo a veces pesa más que la tensión. Los protagonistas parecen tan invencibles que rara vez sentimos que estén realmente en peligro. Y, contrariamente a lo que nos muestra esta versión de Ritchie, si bien Ian Flemming (el creador de James Bond) estuvo en parte de algunas de las operaciones del ejército británico, no tuvo el papel en esta operación que aquí se le atribuye.
Aun así, la película entiende perfectamente cuál es su objetivo: entretener durante dos horas. No busca ser "Rescatando al Soldado Ryan". Está mucho más cerca de "Bastardos sin Gloria" que de otra cosa que recuerde.